Tras haber estructurado y definido la imagen general de las canciones, la pregunta que nos hacemos es, ¿estarán preparadas para entrar al estudio?

Es aquí donde entran en juego las demos. A través de la maquetación de canciones se podrá profundizar más en la producción de estas en busca de nuevos arreglos, melodías y detalles sonoros que terminarán de dar forma a tu trabajo.

La grabación de las demos partirá de una grabación en directo que suponga una base sólida de la canción (batería, bajo, guitarras rítmicas…), allanando así el camino para el trabajo de los arreglos restantes. En caso de ser necesario, se pondrá especial atención a la preparación de metrónomos y monitorización personalizada en la grabación de la base, que facilitarán la interpretación mediante una escucha fiel y precisa.

Finalmente, una vez que la base de la canción está consolidada, llega el turno de dar rienda suelta a nuestra imaginación y trabajar en los arreglos solistas y vocales. Es fundamental tener en mente que todo el trabajo realizado en esta fase final de la producción agilizará y enriquecerá el trabajo que se haga después al entrar al estudio (sin llegar a caer en la maketitis). Llegados a este punto podremos ver si las canciones están preparadas para entrar al estudio, o si por el contrario, necesitan ser revisadas a nivel estructural, dinámico, melódico… Y siempre es preferible darse cuenta de estos problemas en la grabación de una demo que en el propio estudio, donde es más difícil (y costoso) dar marcha atrás.